Un fuerte cuestionamiento surge desde sectores internos de la propia Policía Nacional en Alto Paraná, donde se señala al Departamento de Investigaciones como un “núcleo enquistado” de funcionarios que arrastrarían antecedentes judiciales y cuya permanencia estaría ligada a intereses internos antes que a méritos institucionales.
Según estas versiones, esta situación explicaría en parte la seguidilla de hechos delictivos de gran impacto que permanecen sin esclarecer, entre ellos el asalto a Cambio Alberdi, robos en el condominio Costa del Lago y en el Paraná Country Club, además de ataques a depósitos de mercaderías donde incluso se registró la muerte de un guardia de seguridad. También se menciona una modalidad creciente de asaltos a farmacias, con foco en medicamentos como la tirzepatida.
Las denuncias, aún no confirmadas oficialmente, sostienen que algunos agentes contarían con protección interna debido a supuestos vínculos con esquemas de recaudación irregular, lo que dificultaría su remoción.
Otro punto que genera sospechas es el uso de vehículos de alta gama, presuntamente sin documentación o con origen ilícito en países vecinos.
Hasta el momento, las autoridades no han emitido una respuesta formal ante estas acusaciones, que exponen una posible crisis estructural dentro del sistema de seguridad regional.






