Al menos 17 personas fallecieron y cientos resultaron heridas como consecuencia de las intensas tormentas, inundaciones y tornados que afectan a varias regiones de China, donde las autoridades mantienen un amplio operativo de emergencia para asistir a los damnificados y buscar a personas desaparecidas.
Las lluvias extremas provocaron el desborde de ríos, el colapso de viviendas y la evacuación de más de 100.000 personas, mientras los equipos de rescate trabajan en las zonas más golpeadas por el temporal.
En la provincia de Hubei, un potente tornado dejó 11 víctimas fatales y cientos de heridos, además de causar importantes daños materiales en comunidades enteras.
Por otra parte, en la región de Guangxi, las inundaciones ocasionadas por la tormenta tropical Maysak provocaron otras seis muertes, además de severos destrozos en viviendas, carreteras e infraestructura.
Ante la magnitud de la emergencia, las autoridades chinas mantienen el estado de alerta y reforzaron las tareas de evacuación y asistencia humanitaria, debido a la inminente llegada del supertifón Bavi, cuyo impacto podría agravar la situación con nuevas lluvias torrenciales, fuertes vientos y un mayor riesgo de inundaciones y deslizamientos de tierra.






