La millonaria carga de productos informáticos y electrónicos robada en la noche del lunes de la zona del departamento de Cordillera por un grupo comando de delincuentes que se hicieron pasar por agentes policiales y efectivos de la Senad, venía escoltada por dos agentes de antiterrorismo de Ciudad del Este. Esta misma dependencia, supuestamente ya había sido desmantelada por orden del comandante Carlos Benítez, pero nada de eso sucedió y se burlan del mandamás de la institución uniformada. No es la primera vez que agentes de esta unidad que supuestamente deben de realizar servicio de inteligencia actúan como custodios privados. Es más, se creen verdaderos agentes de élite, pero no pasan de ser vulgares custodios privados al servicio de grandes evasores y contrabandistas. Es hora que el número uno de la Policía tome cartas en el asunto.
Los delincuentes han demostrado una vez más que no temen en absoluto a las fuerzas policiales. La noche del lunes, un acto que raya en lo ridículo e insólito tuvo lugar cuando un grupo de aproximadamente 15 individuos fuertemente armados llevó a cabo un gigantesco operativo simulado. Estos delincuentes se hicieron pasar por agentes especiales de la Secretaría Nacional Antidrogas (SENAD) y de la Policía Nacional.
Los malhechores montaron una falsa barrera en la carretera, donde lograron robar un camión cargado con mercaderías informáticas y electrónicas. Los escoltas del camión, que se movilizaban en una camioneta Toyota Hilux y un Kia, también fueron rendidos por los bandidos, quienes estaban decididos a enfrentar cualquier situación.
En el vehículo Kia, se encontraban dos agentes de la Secretaría de Prevención e Investigación del Terrorismo (SEPRINTE) de Ciudad del Este, reconocidos posteriormente como los suboficiales Alcides Siani y Jorge Ortiz. Lejos de cumplir con su labor, estos agentes actuaron como custodios privados de la carga, convirtiéndose en agentes de seguridad privada en lugar de cumplir con sus funciones oficiales.
Tras el grave incidente, la situación fue informada al comandante de la Policía Nacional, comisario Carlos Humberto Benítez. Sin embargo, en el informe oficial no se mencionaron los datos efectivos relacionados con el hecho. Este no es un caso aislado; los agentes de SEPRINTE, especialmente aquellos destacados en Ciudad del Este, han sido sorprendidos en situaciones similares en el pasado. En lugar de cumplir con sus responsabilidades de inteligencia, a menudo se dedican a realizar acompañamientos de carga, en ocasiones facilitando el contrabando y la evasión fiscal en las aduanas del país.
Recientemente, por orden del comandante de la Policía Nacional, se realizó un desmantelamiento parcial de la unidad en Ciudad del Este. No obstante, algunos efectivos de esta unidad fueron trasladados, mientras que otros continúan trabajando para empresarios grandes evasores y contrabandistas. Esta situación representa una oportunidad para que el comandante de la Policía Nacional proceda a un desmantelamiento total de esta supuesta unidad de élite en la capital departamental. El comisario Carlos Humberto Benítez, quien ha sido agente de SEPRINTE durante varios años, está al tanto de las funciones de esta unidad. Sin embargo, parece que la corrupción está tomando el control dentro de la Policía Nacional.
Acción delictiva cinematográfica
El grupo de bandidos llevó a cabo una acción digna de una película. En un video que comenzó a circular poco después del incidente, se puede observar cómo actuaron impecablemente vestidos de agentes de la SENAD y de la Policía Nacional. Cualquiera que pasara por el lugar no habría dudado de que se trataba de un operativo legítimo, pero la realidad era completamente diferente.
Agentes de la comisaría 23 de Atyra fueron enviados al lugar, pero en el trayecto fueron interceptados por los delincuentes. Estos atacaron a los policías sin temor alguno, procediendo a desarmarlos, esposarlos e incluso se llevaron la patrullera de la Policía Nacional durante varias cuadras.






