En medio de una creciente crisis de seguridad en Alto Paraná, el comandante de la Policía Nacional, Carlos Benítez, dispuso el relevo de un director departamental, pero evitó intervenir o relevar al jefe de Investigaciones, Crio. Ppal. Óscar Acuña, señalado como uno de los principales responsables de una gestión duramente cuestionada por la falta de resultados.
Asaltos a bancos, casas de cambio, robos a cambistas, atracos a farmacias e incluso el homicidio de un guardia de seguridad forman parte de una seguidilla de hechos delictivos que, hasta el momento, no han sido esclarecidos, alimentando la percepción de ineficacia dentro de la institución.
Fuentes policiales sostienen que el Departamento de Investigaciones opera con autonomía de facto, respondiendo directamente a su propia estructura jerárquica y no a los directores de Policía departamentales, lo que debilita el control operativo y fragmenta la estrategia de seguridad.
La crisis se agrava con un elemento estructural: el comandante, el subcomandante y el director general de Prevención provienen del área de Investigaciones, una especialización distinta que no corresponde a funciones operativas ni de prevención. Esta superposición de roles es vista como un error estratégico que impacta directamente en la eficacia del servicio policial en las calles.
Sectores internos advierten que la prevención del delito requiere experiencia territorial, manejo de comisarías y conocimiento directo de la dinámica comunitaria, capacidades que no necesariamente forman parte del perfil investigativo. Aun así, estos cargos claves están hoy en manos de perfiles alejados de esa realidad.
Las críticas también apuntan al ministro del Interior, Enrique Riera, cuya administración es señalada por permitir una estructura que desconoce las funciones y especializaciones dentro de la Policía, debilitando la respuesta institucional frente al crimen.
Además, persisten denuncias sobre un presunto esquema de recaudación dentro del área investigativa, lo que agrava aún más la desconfianza y la falta de resultados concretos en la lucha contra la delincuencia organizada.
Mientras la inseguridad golpea con fuerza, crecen los reclamos por una reestructuración urgente del mando policial, con perfiles adecuados en cada área y una clara separación entre prevención e investigación, como condición básica para recuperar la seguridad ciudadana.






