La entrega de un reconocimiento al director de Policía de Alto Paraná, Feliciano Martínez, refleja una paradoja inquietante: los transportadores de mercaderías, víctimas de constantes asaltos, terminaron premiando a la misma autoridad que es cuestionada por la ciudadanía. Durante su gestión, los ataques contra cambistas, estaciones de servicio, depósitos de celulares y transportadoras se dispararon, generando un clima de inseguridad sin precedentes.
Analistas señalan que el hecho evidencia un “complejo de Estocolmo”, donde las víctimas terminan honrando a su victimario, y advierten sobre la posibilidad de un intento de autopremiación por parte del propio jefe policial. Mientras algunos empresarios respaldaron la distinción, otros la rechazaron tajantemente, denunciando la incoherencia y el desprecio por la seguridad de la comunidad.






