Con mucho bombo, pero sin resultados, CONATEL volvió a reunirse esta semana con propietarios de medios de comunicación y servicios de internet en Ciudad del Este. La escena es ya conocida por los empresarios del sector: discursos amables, promesas vacías y ningún avance concreto frente a los problemas reales que azotan al espectro radioeléctrico del Alto Paraná.
Mientras tanto, la situación en la región es crítica:
• Radios piratas operan sin control, ocupando frecuencias de manera ilegal.
• Radios comunitarias —que legalmente no pueden emitir publicidad— lo hacen a diestra y siniestra, generando una competencia desleal contra las radios comerciales que sí cumplen con las normativas.
• Y lo más grave: desde Puerto Iguazú (Argentina), emisoras ilegales —en su mayoría manejadas por ciudadanos brasileños— invaden el espectro paraguayo con señales potentes, generando interferencias constantes y afectando la calidad de transmisión de las radios locales.
Frente a este escenario, la inacción de CONATEL es alarmante. No hay decomisos, no hay clausuras, no hay fiscalización visible. La institución parece limitada a reuniones intrascendentes donde solo se “reparte dulce” a modo de discurso, sin compromisos ni cronogramas reales de intervención.
Como resultado, más del 70% de los empresarios del sector ya ni se presentan a estas convocatorias, considerándolas una pérdida de tiempo. La percepción general es que CONATEL no tiene voluntad ni capacidad de poner orden, dejando a los medios legales a merced de una competencia ilegal, caótica y destructiva para el sector.
¿Hasta cuándo la CONATEL seguirá de espectadora en una crisis que amenaza la sostenibilidad del periodismo y la radiodifusión en el este del país?
La paciencia del sector se agota. Y la credibilidad de la institución, también.






