La gestión de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) en Alto Paraná atraviesa un momento de cuestionamientos debido a la escasa cantidad de operativos de gran impacto registrados en los últimos meses, pese a que el departamento continúa siendo considerado uno de los principales corredores utilizados por organizaciones criminales para el tráfico de drogas hacia el Brasil.
La situación genera preocupación en diversos sectores, especialmente porque Alto Paraná mantiene una posición estratégica para el narcotráfico transnacional, con una extensa frontera y numerosos puntos de paso utilizados para el traslado de cargas ilícitas.
La llegada de Hugo Morales a la jefatura de la Oficina Regional N.° 2 de la Senad había despertado expectativas respecto a un fortalecimiento de las acciones de inteligencia y la ejecución de procedimientos de mayor alcance contra las estructuras criminales que operan en la zona. Sin embargo, hasta el momento no se han registrado operaciones de gran envergadura que permitan desarticular organizaciones dedicadas al tráfico de drogas o afectar significativamente sus fuentes de financiamiento.
Si bien la institución ha desarrollado procedimientos puntuales y tareas de control, los resultados aún están lejos de las expectativas generadas en una región considerada clave dentro de la lucha contra el crimen organizado.
Analistas en materia de seguridad señalan que el combate al narcotráfico en Alto Paraná requiere investigaciones complejas y coordinadas, orientadas no solo a la incautación de cargamentos, sino también a la identificación de redes logísticas, financieras y de apoyo que permiten el funcionamiento de estas organizaciones.
En ese contexto, persiste la expectativa de que la Senad refuerce sus operaciones en el departamento y logre concretar acciones de mayor impacto contra las estructuras criminales que continúan utilizando la zona fronteriza como ruta para el tráfico internacional de drogas.






