El lanzamiento de la candidatura de Daniel Pereira Mujica se convirtió en un montaje oficialista tras la orden de la nueva jefa de gavilla, María Portillo, quien dispuso que cada funcionario municipal asistiera acompañado de al menos diez familiares.
Lejos de mostrar un respaldo genuino, el evento expuso la manipulación política y el uso clientelista de la estructura municipal, con la complicidad de concejales prietistas.
Mujica, apodado el “eterno perdedor” por sus sucesivas derrotas electorales, aparece como una figura sin liderazgo real y un retroceso para el movimiento Yo Creo.





