Israel se prepara para asumir el control de la Franja de Gaza en el marco de su ofensiva contra Hamás, con el objetivo de “vencer” al grupo islamista y asegurar la liberación de los rehenes. El anuncio, realizado por el primer ministro Benjamin Netanyahu, generó un amplio repudio internacional.
“Vamos a liberar Gaza”, afirmó Netanyahu, en referencia a la operación militar en curso. El plan contempla un dominio israelí sobre el enclave costero, lo que ha despertado preocupación y críticas de diversos gobiernos y organismos internacionales, que advierten sobre el riesgo de una escalada del conflicto y el impacto humanitario en la población civil.
De acuerdo al plan aprobado por el gabinete de seguridad del Estado hebreo, el ejército israelí “se prepara para tomar el control de Ciudad de Gaza”, en el norte del enclave palestino, y también va a distribuir “ayuda humanitaria a la población civil fuera de las zonas de combate”.
DESMILITARIZACIÓN. Además del desarme de Hamás y la devolución “de todos los rehenes, vivos y muertos”, el plan busca desmilitarizar la Franja de Gaza y ponerla bajo control israelí antes de entregarla a “una administración civil alternativa que no sea ni Hamás ni la Autoridad Palestina”, precisó el viernes la oficina de Netanyahu.
“No vamos a ocupar Gaza, vamos a liberar Gaza de Hamás”, que dirige el territorio desde 2007, afirmó Netanyahu en X.
Desde Alemania, uno de los aliados más fieles de Israel, hasta la UE, pasando por España, Reino Unido y China, el anuncio de este plan suscitó una condena internacional.
Berlín anunció la suspensión de las exportaciones de equipamiento militar que pueda usarse en la Franja. Netanyahu llamó al jefe del gobierno alemán, Friedrich Merz, para expresarle su “decepción” ante estas medidas que, según él, “recompensan” a Hamás.
El secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió a Israel contra “una peligrosa escalada” que “corre el riesgo de profundizar las ya catastróficas consecuencias para millones de palestinos”.
Hamás, que tiene aún 49 rehenes israelíes cautivos, de los cuales 27 estarían muertos, estimó que este plan equivale a “sacrificar” a estas personas. El movimiento islamista palestino denunció “un nuevo crimen de guerra” que “costará caro” a Israel.
En Gaza, donde la población vive a diario bajo las bombas, a merced de las órdenes de evacuación emitidas por el ejército israelí, los habitantes temen lo peor.
“Nos dicen que vayamos al sur, luego que volvamos al norte, y ahora quieren enviarnos de nuevo al sur. Somos seres humanos, pero nadie nos escucha ni nos ve”, dijo a AFP Maysa Al Shanti, una mujer de 52 años, madre de seis hijos.
REHENES. En Israel, las familias de los rehenes, que se manifiestan a diario para reclamar la liberación de sus seres queridos, también están preocupadas.
La decisión del gabinete “significa abandonar a los rehenes, ignorando completamente las advertencias repetidas de la dirección militar y la voluntad clara de la mayoría de la población israelí”, deploró el Foro de las Familias, la principal organización de los allegados de los rehenes israelíes.
El líder de la oposición, Yair Lapid, denunció una “catástrofe” que provocará “la muerte de los rehenes y de numerosos soldados, costará decenas de miles de millones a los contribuyentes israelíes y (provocará) un fracaso diplomático”.






