Un proyecto de ley presentado por el senador Basilio Núñez propone reglamentar la senaduría vitalicia establecida en el artículo 189 de la Constitución Nacional y habilitar a los expresidentes de la República que hayan concluido sus mandatos a renunciar a ese título honorífico para poder candidatarse al Senado.
El artículo 189 de la Carta Magna dispone que los expresidentes electos democráticamente serán senadores vitalicios de la Nación, salvo en los casos en que hayan sido sometidos a juicio político y hallados culpables. Asimismo, establece que no integrarán el cuórum y tendrán voz, pero no voto.
La iniciativa legislativa busca reglamentar ese precepto constitucional, otorgando a los exmandatarios la opción de dimisión voluntaria a la senaduría vitalicia, con la condición de que la renuncia sea presentada al menos seis meses antes de la postulación como candidatos al Parlamento.
“El espíritu de la ley es para que los expresidentes tengan una vida activa en política, así como Nicanor llegó a ser embajador, así como fue director de Yacyretá sin impedimento”, señaló Núñez al fundamentar su propuesta.
Como sustento jurídico, el proyecto cita una sentencia de la Corte Suprema de Justicia que establece que las inhabilidades para ejercer cargos públicos deben estar expresamente previstas en la Constitución Nacional o en la ley, argumento utilizado para justificar la posibilidad de habilitar la candidatura de exjefes de Estado.
Núñez también destacó el valor de la experiencia presidencial en la función pública. “La experiencia de un presidente de la República no se compra en un quiosco de barrio ni en la Universidad de Harvard”, expresó.
El texto legislativo menciona además como antecedentes los casos de Nicanor Duarte Frutos y Horacio Cartes, quienes, con aval de la Justicia Electoral, fueron electos senadores y contaron igualmente con el respaldo de la Corte Suprema. Sin embargo, ambos no pudieron jurar en el cargo, luego de que Fernando Lugo, entonces presidente del Congreso, convocara a suplentes no electos, Mirta Gusinky y Rodolfo Friedmann.
La propuesta abre nuevamente el debate político y constitucional sobre el alcance de la senaduría vitalicia y el rol que pueden cumplir los expresidentes dentro del sistema democrático paraguayo.






