Mientras Brasil avanza hacia una apertura gradual del Puente de la Integración, en Paraguay las obras clave de acceso siguen lejos de estar concluidas, dejando en evidencia un preocupante desfase entre el discurso oficial del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) y la realidad del avance físico de los trabajos.
El acceso paraguayo depende del Corredor Metropolitano del Este (CME), un complejo vial de más de 30 kilómetros financiado con un préstamo internacional. Aunque los tramos urbanos, la aduana y el puerto seco ya fueron concluidos, los Lotes Rurales 1 y 2 —que concentran la mayor extensión del corredor— recién estarían listos en el primer semestre de 2026.
La situación más crítica se registra en el puente sobre el río Monday, última obra licitada por el MOPC y considerada estratégica para permitir el paso de camiones con carga. Según un boletín oficial del 30 de octubre, la ejecución apenas alcanza el 23%, con una proyección de finalización recién para finales de 2026.
Sin esta infraestructura, los vehículos pesados deberán circular obligatoriamente por calles internas de Presidente Franco, vías que no fueron diseñadas para ese tránsito, una posibilidad rechazada por concejales y líderes comunitarios de la ciudad.
Pese a ello, en el marco de la próxima Cumbre del Mercosur en Foz do Iguaçu, los gobiernos de Paraguay y Brasil manejan la expectativa de habilitar el puente, aunque solo de manera parcial y con camiones vacíos. La apertura total dependerá no solo del refuerzo de controles, sino —principalmente— de obras que hoy siguen retrasadas.
El contraste entre los anuncios del MOPC y el lento avance real de las obras viales y del puente Monday refuerza las críticas sobre la gestión de la infraestructura fronteriza, cuya demora amenaza con convertir una obra estratégica en un nuevo cuello de botella logístico para el Alto 📰🔥






