Este es el caso ocurrido el martes, a escasos metros de la comisaría primera de Ciudad del Este. Según los datos que están manejando investigadores, detrás del hecho están agentes policiales en actividad, que lejos de cumplir con su misión de “proteger y servir”, están actuando al margen de la ley. Esta vez los bandidos “uniformados”, no se llevaron la carga gracias al desperfecto mecánico que sufrió el vehículo en que estaba la carga. Acorde a los datos de investigadores, este vehículo suele ser escoltado por agentes de Seprinte (Secretaría de Prevención e Investigación del Terrorismo), que lejos de cumplir con sus funciones de inteligencia, actúan como custodios privados.
Los bandidos «uniformados» actuaron con mucha inteligencia y conocían información sensible, ya que en ese horario prácticamente la comisaría primera estaba sin agentes policiales en la unidad. En el momento en que actuaron estos delincuentes, la mayor dotación policial estaba en el microcentro, y otra buena cantidad custodiaba el desfile cívico estudiantil que se estaba desarrollando. Jamás, en su sano juicio, los marginales iban a cometer un hecho de este tipo si sabían que en ese momento la comisaría estaba con personal suficiente; no se arriesgarían en absoluto.
Esta vez sí ejecutaron su plan sin temor alguno, ya que manejaban la información necesaria. Ningún delincuente civil se iba a exponer a tal hecho como ocurrió en esta ocasión. Los datos aportados por investigadores policiales dan cuenta de que los integrantes de esta gavilla son verdaderamente agentes policiales. Otro punto destacado por los investigadores es que recibieron informaciones de que la firma afectada, al momento de realizar la entrega de sus mercaderías, suele tener el acompañamiento de agentes de Seprinte, que lejos de cumplir con su trabajo de inteligencia, se enmarcan en realizar servicio privado; esta vez, llamativamente, no estuvieron realizando el trabajo de custodio. Ahora los investigadores están abocados a obtener cámaras de seguridad instaladas en la zona para proseguir con el caso. Trascendió que el vehículo que usaron los marginales para materializar el hecho habría sido robado en la zona e incluso ya se tienen datos de algunos de los implicados.
DESMANTELAMIENTO
Como primera medida para proseguir con las investigaciones, el comandante de la Policía Nacional, Carlos Humberto Benítez, debe ordenar el desmantelamiento de la oficina regional de Seprite, que no está habilitada como tal para realizar servicio de vigilancia privada. El actual mandamás de la Policía Nacional estuvo por varios años en esta dependencia y sabe perfectamente cuál es la función de esta dependencia y la forma en que deben trabajar los agentes destinados en esta unidad. Los agentes de Seprinte incluso se creen intocables, alegando que ellos trabajan directamente bajo la subcomandancia y argumentando ser protegidos por la Embajada Norteamericana.






