enero 20, 2026

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Wiens y Abdo dejaron clavo de USD 100 millones solo en intereses

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El Gobierno apuraba la adjudicación de obras, mayormente viales, que no tenía cómo pagar. Muchas de las adjudicadas eran clientes de las empresas del expresidente.

Más de USD 100 millo­nes es la deuda dejada solo en con­cepto de intereses por la administración de Arnoldo Wiens al frente del MOPC. Esto se desprende de una fiscalización realizada por la Contraloría General de la República (CGR).

El informe del ente de control enumera numerosas irregu­laridades como obras adju­dicadas sin tener los fondos para pagarlas, deudas millo­narias que no se registraron y los intereses moratorios gene­rados por los mecanismos uti­lizados para disfrazar la falta de dinero para los pagos.

El reporte forma parte del informe y dictamen entre­gado por el contralor Camilo Benítez Aldana la semana pasada al Congreso. Ya en esa oportunidad, el alto funciona­rio explicó que se realizaron 1.674 actividades de control y alertó que se había detectado un “desorden contable” en las instituciones públicas.

MILLONARIOS INTERESES

De acuerdo con las observa­ciones de la CGR, la secreta­ría estatal no registró en su pasivo institucional la tota­lidad de los compromisos financieros con firmas con­tratistas del Estado, al 31 de agosto de 2023.

En total, la institución no registró que debía más de G. 2,4 billones, alrededor de USD 336 millones. Como si esa situación aún no fuera lo suficientemente grave, el MOPC autorizó pagos a tra­vés de cesiones de derecho de cobro.

Con esto, la deuda de la car­tera pasó a unos USD 460 millones. Es decir, el incre­mento fue unos USD 100 millones como consecuencia de la inclusión de los intere­ses. No conformes con esto, la entidad autorizó los compro­misos financieros sin que los mismos fueran registrados contablemente en el pasivo institucional.

“Dicha situación significó una distorsión de la realidad de los estados financieros de la car­tera ministerial, dificultando la exposición veraz de la situa­ción contable, económica y patrimonial del ente minis­terial”, señala el documento.

La cesión de derechos de cobro es una práctica común­mente regulada para pagos de certificados de obras con fuente de financiamiento local. Sin embargo, en este caso, el MOPC extendió esta práctica a certificados finan­ciados con fuentes externas sin una normativa específica que lo permitiera.

De acuerdo con la CGR, este proceder, carente de una base legal clara, violó el principio de legalidad fundamental en el derecho administrativo, el cual establece que cualquier acción administrativa debe estar expresamente autori­zada para ser considerada regular y válida.

Además, la cesión de dere­chos es utilizada en casos de extrema particularidad, atendiendo a que la misma genera intereses al ser utilizado el sistema bancario. Sin embargo, la cartera estatal recurrió a esta herramienta para seguir entregando obras pese a que no contaba con los fondos necesarios.

OMITIERON HASTA INTERESES MORATORIOS

El informe revela que se des­cubrieron todavía más omi­siones significativas en los registros financieros de la institución.

Por ejemplo, entre 2015 y 2022, el MOPC no contabi­lizó en su pasivo institucio­nal los compromisos finan­cieros correspondientes a intereses moratorios por un valor de más G. 1.219 millo­nes. Esta falta de registro, que afecta gravemente la preci­sión de la situación finan­ciera del ministerio, se des­prende del Dictamen DGAJ n.° 348/2024 de la CGR.

El concepto de “Intere­ses Moratorios”, parte de la deuda de varias Unidades Ejecutoras de Contratos del MOPC, ha generado múl­tiples solicitudes de pago.

Estas solicitudes provienen de certificados de obras y con­venios modificatorios que ya fueron abonados en años anteriores, pero cuyos inte­reses por demora no se refleja­ron en el pasivo institucional. Este descubrimiento apunta a una práctica prolongada de omisiones contables que dis­torsionan la verdadera situa­ción financiera del MOPC.

El dictamen de la CGR des­taca que la falta de registro de estos intereses moratorios no solo afecta la transparencia contable, sino que también implica que la información financiera presentada por el MOPC durante muchos años no ha sido precisa. El docu­mento indica que, hasta el momento, no se ha pagado ningún certificado de interés moratorio de las obras audita­das, lo que sugiere un incre­mento de la deuda debido al tiempo de mora. Esta situa­ción subraya la necesidad urgente de abordar las defi­ciencias en la gestión conta­ble del MOPC.

El llamativo actuar del MOPC se dio en la misma época en la que la cartera de Estado lici­taba miles y miles de kilóme­tros en obras viales. Muchas de estas obras terminaron en manos de contratistas que a su vez eran clientes de las empre­sas del expresidente Abdo.

La llegada al poder de Abdo Benítez fue acompañada del crecimiento millonario de sus empresas. Por ejemplo, en 2013 Aldia SA declaró uti­lidades por G. 1.814 millones. Al año siguiente, en 2014, las ganancias bajaron a “apenas” G. 1.492 millones.

En 2017, esta empresa declaró utilidades o ganancias para distribuir por unos G. 6.665 millones. A partir de 2018, la cuestión empezó a subir de forma exponencial. Abdo asumió como presidente en agosto de 2018. Ese año, Aldia SA declaró ingresos brutos por unos G. 96.657 millones y utilidades por G. 8.287 millo­nes. El incremento con el año anterior fue del 24 %.

El primer gran salto se dio en 2019. Ese año, la empresa del entonces mandatario declaró ingresos brutos por G. 199.985 millones y sus utilidades fue­ron de G. 22.812 millones. El crecimiento con respecto al 2018 fue de 175 %. Lo cual significa que casi triplicó las ganancias en apenas un año.

En 2020, año de la llegada de la pandemia de coronavirus y con ella la pérdida de miles de empleos en Paraguay; sin embargo, a la empresa de Abdo le fue demasiado bien y declaró ingresos brutos por G. 300.383 millones y alcanzó utilidades por G. 51.521 millones, repre­sentando un incremento del 126 % con respecto al 2019.

El 2021 fue el mejor año para esta firma del exmandatario. Entonces declaró ingresos brutos por G. 408.082 millo­nes y ganancias por valor de G. 92.647 millones, un incre­mento del 80 % anual. Si toma­mos en cuenta solo el 2014 y el 2021, el crecimiento de las utilidades fue de 6.109 %. Es decir, durante el mandato de Abdo su empresa incrementó más de 61 veces sus ganancias.

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