Brasil inició la aplicación de un sistema más estricto de control en el Puente Internacional de la Amistad, que conecta Foz de Iguazú con Ciudad del Este. La medida, impulsada por la Receita Federal, se centra en la cantidad de veces que una persona cruza la frontera para determinar si la mercadería transportada tiene fines personales o comerciales.
Según las autoridades brasileñas, el nuevo esquema representa un cambio significativo en la fiscalización fronteriza, con el objetivo de reforzar el control sobre el comercio informal y evitar el ingreso de productos destinados a la reventa ilegal.
El sistema busca diferenciar de manera más precisa a los viajeros que transportan bienes para uso personal de aquellos que realizan cruces frecuentes con fines comerciales, priorizando la seguridad y la regulación del comercio transfronterizo.






